Los niños que celebran su día bailando viven felices

El Día del Niño es una celebración anual dedicada a la promoción del bienestar y los derechos de los niños en el mundo

El Día Internacional del Niño fue proclamado por primera vez en Ginebra en 1925 durante la Conferencia Mundial sobre Bienestar Infantil.

Desde entonces se celebra en la mayoría de los países.

Origen de la celebración

Tras la primera guerra mundial se comenzó a generar preocupación y conciencia sobre la necesidad de protección especial para los niños.

Una de las primeras activistas sobre este tema fue Eglantyne Jebb, fundadora de la organización “Save the Children”, la cual con ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja, impulsó la primera Declaración de los Derechos de los Niños.

Esta declaración fue sometida para su aprobación ante la Liga de las Naciones, la cual la adoptaría y ratificaría en la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los niños, el 26 de septiembre de 1924.

Al año siguiente, durante la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los Niños, llevada a cabo también en Ginebra, se declaró, por primera vez, el Día Internacional del Niño, señalando para tal efecto el 1 de junio.

El 12 de abril de 1952 la Organización de Estados Americanos, OEA, y UNICEF redactaron la Declaración de Principios Universales del Niño, para protegerlos de la desigualdad y el maltrato.

En 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución 836 (IX) del 14 de diciembre, recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño y sugirió a los gobiernos que celebraran dicho día en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente.

Celebración del día del niño en Colombia

El Día del Niño se celebra en Colombia el último sábado del mes de abril.

Su propósito es discutir y reflexionar sobre los avances conseguidos en materia de protección de los derechos de la infancia.

Además, es una forma de sensibilizar a los padres y todos los miembros de la sociedad, sobre la atención especial que deben tener los niños para acceder a un desarrollo sano y feliz.

El niño en pandemia

El niño en pandemia es un niño que siente temor, soledad y miedo.

Posiblemente también siente frió y hambre porque sus padres se quedaron sin trabajo.

Ha sido privado de salir a la calle y jugar con sus amigos, compartir en el colegio con sus compañeros, abrazar a sus abuelos, brincar, saltar y correr en el parque.

Escucha, ve y siente todo lo que pasa alrededor y posiblemente le ha tocado vivir la muerte de una persona cercana sin poder ni siquiera despedirse de ella.

Maltrato físico y el abuso sexual

Existen situaciones adicionales que también comprometen la vida y la integridad de los niños y se están incrementando dramáticamente como consecuencia del confinamiento.

Lamentablemente estas situaciones permanecen en silencio y no son visibilizadas.

El maltrato y el abuso sexual contra la niñez pueden ser tan o más letales que el virus.

Abusos físicos, sexuales, emocionales o abandono, son algunas de las formas de maltrato que marcan la vida de millones de niños y niñas en todo el mundo en tiempos de pandemia.

La mayoría de las violencias contra los niños ocurren en sus hogares y la pandemia ha agravado esta situación debido, entre otros factores, a las medidas de confinamiento implementadas y al aumento del stress psicosocial de las familias.

A esto se suma, la interrupción o el bajo nivel de funcionamiento de los servicios de protección, dando como resultado una invisibilización del maltrato infantil y el abuso sexual contra la niñez.

Llamado urgente

Situaciones como las que estamos viviendo en estos momentos a nivel mundial requieren una atención especial a la niñez y un llamado urgente a los padres de familia.

Son primordiales las acciones y programas que velen por la salud física, mental y espiritual de esta población y le brinden a los niños tranquilidad, seguridad y felicidad.

La danza una herramienta para la felicidad

La danza es una de las herramientas más eficaces para que el niño sea feliz.

Los niños que celebran su día bailando viven felices.

Bailar es actividad que involucra tres componentes: cuerpo, la mente y el espíritu

1. Cuerpo

El cuerpo es lo que tenemos, lo que realmente nos pertenece, lo que nos hace únicos e irrepetibles.

Esta conformado de muchas cosas, unas las podemos ver y tocar y otras no. Los músculos y huesos, al igual que las extremidades son partes fundamentales del cuerpo que se activan y ejercitan con la danza y el movimiento.

Conocer el cuerpo es fundamental para aprender a cuidarlo, quererlo y respetarlo.

El niño que baila aprende a conocer su cuerpo. Así mismo, el niño que conoce su cuerpo, es un niño que quiere, cuida y respeta su cuerpo y el de los demás.

2. Mente

La mente se encarga de recibir la información que le llega al niño del exterior para procesarla y que luego el niño la pueda utilizar en el momento que lo necesite.

Esta información le llega por sus sentidos. Lo sentidos le permiten al niño conectarse con el mundo exterior.

Lo que el niño ve, escucha y siente es fundamental para su desarrollo sano y feliz.

Una clase de danza, es una buena alternativa para que el niño pueda conectarse a mundo de magia, fantasía y alegría.

Es importante tener en cuenta: que el profesor de danza que sea una persona alegre, enseñe con paciencia y cariño, use música adecuada.

3. Espíritu

Definir el espíritu es un poco complicado, porque es algo que no se puede tocar ni ver, ¡solo sentir!

Es como una fuerza o poder que tenemos dentro del cuerpo que se activa con nuestros sueños, ideas y sentimientos.

Algunas veces esos sueños, ideas o sentimientos nos hacen llorar y otras veces reír, pero todos son válidos e importantes dejarlos salir de nuestro cuerpo.

Con la danza el niño puede expresar esos sentimientos que lleva dentro.

Cuando el niño baila, sus movimientos, expresiones y gestos se trasforman en un lenguaje.

El lenguaje corporal le permite “contar” y “decir” lo que siente, le permite expresar sus alegría y temores, sueños y frustraciones.

La danza es el lenguaje universal y más auténtico que tenemos los seres humanos.

En conclusión

Cuando el niño baila conecta la mente, el cuerpo y el espíritu.

Al conectarlos inmediatamente aumentan sus endorfinas, mejora su autoestima, sube la energía y adquiere un alto nivel de conciencia corporal.

Los niños que bailan aprenden a relacionarse con su cuerpo, con su entorno y con los demás.

Bailando el niño aprenda a querer y a cuidar su cuerpo. Hacer de él un territorio para la comunicación, la creación, el goce y la alegría.

La danza abre universos imaginarios donde el niño descubre la magia y la fantasía.

¡Los niños que celebran su día bailando viven felices!

Conecta la mente, el cuerpo y el espíritu

Los niños que celebran su día bailando viven felices.

Te invitamos a que le des la oportunidad a tu niño de bailar.

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