¡Sin danza no hay disciplina!

María Camila Gómez es una mamá de la Academia que lo tiene muy claro: ¡sin danza no hay disciplina!

Su hija, Emiliana, empezó a bailar en la Academia cuando tenía cinco años.

Hoy tiene doce años y es un claro ejemplo de que “lo que se quiere se logra con perseverancia, pasión y disciplina“.

Precisamente una de las razones por la cual los padres optan por inscribir a sus hijos a clase de danza como una actividad extra curricular en la formación y rutina de sus hijos es para que desarrollen una mayor disciplina.

Pero ¿qué es la disciplina? y ¿cuál es su importancia y manera más efectiva de llevarla a cabo?

¿Qué es la disciplina?

La disciplina se ha entendido como un conjunto de reglas de comportamiento para mantener un orden o subordinación.

Todas las instituciones, familiares, educativas, religiosas y organizacionales, están regidas un conjunto de reglas de comportamiento que ayudan a mantener ese orden.

La disciplina es entonces ese mecanismo por el que se da la regulación y se mantiene el orden en las instituciones para obtener mejores resultados.

¿Cómo se regula?

Tradicionalmente la regulación ha corrido por cuenta de una autoridad que determina las normas y las regula a través de sanciones.

Los padres son las personas encargadas de establecer el orden y velar para que las normas se cumplan en el hogar.

Para que estas normas se cumplan, se ha utilizado principalmente mecanismos como premios y castigos. 

La mayoría de nosotros fuimos educados bajo este esquema.

Sin embargo, este sistema esta revaluado pues tiene un costo alto para la salud mental del niño ya que lleva mensajes contradictorios que enseñan exactamente lo que no queremos.

La disciplina en los niños

La disciplina ayuda principalmente a los niños en la formación de:

1. El carácter.

2. El auto-control.

3. Un comportamiento social adecuado.

Inculcando la disciplina a los niños se construyen los valores y principios que los preparan para el éxito en todos los ámbitos de la vida.

A menudo se ha visto la disciplina con matices negativos. Asociados estos al concepto de disciplina punitiva basada en el castigo.

Con el propósito de evitar los resultados negativos vinculados a este tipo de disciplina, algunos padres se van a extremos de la total laxitud y una permisividad exagerada. 

Para contrarrestar los métodos autoritarios o exageradamente permisivos, los expertos en psicología educativa recomiendan optar por un acercamiento más hacia lo que se ha denominado disciplina positiva.

Disciplina positiva

La disciplina positiva es una filosofía general que ayuda al niño a desarrollar una conciencia guiada por su propia disciplina interna y la compasión por los demás.

La disciplina positiva se basa en una relación de confianza segura, conectada entre padres e hijos.

Los padres deben tratar a sus hijos de la manera en la que les gustaría ser tratados a ellos mismos.

El principio de la disciplina positiva parte de una serie de preguntas sobre la educación y crianza:

  • ¿Busco resultados a corto o a largo plazo?
  • ¿Es claro el mensaje educativo y el valor que le transmito a mi hijo cuando lo corrijo?
  • ¿Mi hijo se siente amado incondicionalmente?
  • ¿Le estoy ayudando a desarrollar habilidades para la vida?
  • ¿Soy un buen modelo a seguir?

De todas estas preguntas nace una invitación a repensarnos como padres, como líderes de nuestros hijos y personas que admirarán por su claridad, coherencia y amor incondicional durante toda su vida.

Los lazos de unión y de confianza se forman cuando los padres de forma consistente y compasiva responden a las necesidades de sus hijos, es ahí donde se da el fundamento de la disciplina.

Recomendaciones para educar a los hijos con disciplina positiva
  1. Elogia lo que hace bien.
  2. Dale rutinas.
  3. Controla tus reacciones.
  4. Pregúntale en vez de darle una orden.
  5. Avísale con antelación sus tareas o responsabilidades.
  6. Dale opciones de comportamiento.
  7. Establece límites y reglas claras.
  8. Dale ejemplo.

La danza como herramienta de disciplina positiva

La danza es una actividad que por su naturaleza corporal, mental y espiritual desarrolla la disciplina positiva en aquellos que la practican.

En la danza la disciplina es un objetivo indirecto y eje transversal que atraviesa y está presente en todos los ejercicios y dinámicas que se llevan a cabo en la clase y en la práctica.

En la clase:

La clase de danza es un espacio ideal para desarrollar y mejorar la disciplina del niño pues al ingresar en una clase de danza debe cumplir con:

  • Un horario.
  • Asistencia regular.
  • Presentación personal.
  • Respetar turnos.
  • Seguir instrucciones.
  • Trabajar en equipo.
  • Las normas de clase.

La disciplina en clase de danza es el contexto que permite el orden y la estructura, además que los niños aprendan y cumplan con los objetivos de la clase y de la institución.

En la práctica:

La práctica de la danza, ya sea de manera recreativa o profesional, requiere una alta dosis de disciplina.

Se se trata de una actividad basada en el conocimiento, desarrollo, fortalecimiento y potenciamiento de habilidades corporales, mentales y espirituales que van de la mano con:

  • Constancia
  • Perseverancia
  • Concentración
  • Trabajo en equipo
  • Manejo y aprovechamiento del tiempo.
  • Metas a corto, mediano y largo plazo.
Sin danza no hay disciplina

La danza se convierte en una actividad educativa, física, artística y recreativa enriquecedora para todos los niños.

Los niños que bailan son niños sanos, seguros de sí mismos, autónomos, felices y con mucha disciplina.

La disciplina que da la danza se refleja en todas las dimensiones del ser, la física, social/emocional, mental y espiritual.

En los niños, por ejemplo, la disciplina que adquieren con la danza se refleja en su rendimiento académico.

La danza ayuda a mejorar el rendimiento académico.

La danza es una actividad que le ha servido a Emiliana para muchas dimensiones de su vida:

Le ha ayudado con su coordinación, flexibilidad, resistencia y cardio.

Le ha servido para aprender a relacionarse con otras personas, construir relaciones de amistad y a trabajar en equipo.

La danza le ha permitido crear hábitos de disciplina, perseverancia y manejo del tiempo.

El colegio

Entre las cosas que María Camila resalta sobre cómo le ha servido la disciplina de la danza a su hija es que ésta se ha visto reflejada en su rendimiento académico.

“Desde que está en primero de primaria Emiliana se ha ganado todos los periodos el reconocimiento de Excelencia Académica. En los años 2019 y 2020 fue postulada por el colegio como una de las mejores estudiantes para asistir a los programas dictados por la Universidad de Stanford, Yale y Berkley. En el año 2020 fue nominada como la Mejor Alumna”, nos cuenta su mamá.

Adicionalmente fue escogida para participar en la orquesta del colegio para tocar violín.

La Academia

Como si lo anterior fuera poco, Emiliana sobresale en la Academia por ser una niña alegre, juiciosa, perseverante, participativa, atenta y llena de pasión y amor por la danza.

Desde que ingreso a la Academia cuando tenía cinco años, nunca a parado su proceso, sino que al contrario, cada año se pone nuevos retos.

Hoy es una niña que recibe clases de Ballet, Contemporáneo y adicionalmente hace parte del grupo de Proyección.

En el año 2020, en plena pandemia, fue la ganadora del primer concurso de Video Danza realizado con todas las alumnas de la Academia.

Mamá apoya a tu hijo

La mamá de Emiliana nos dice que la danza es una actividad que permite que los niños expresen sus sentimientos, se desconecten un poco con el día a día, se tracen metas y trabajen duro por conseguirlas, y que genera hábitos.

“No duden en apoyar a los hijos en una actividad que solo les trae beneficios, tanto para el presente como para un futuro”, añade María Camila.

El mensaje que nos deja esta mamá es que gocen con sus hijos todo el proceso de las clases, las presentaciones ¡Es un mundo maravilloso!

En Claudia Cadena Danza te ofrecemos clases de danza para tu hijo.

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Emiliana López Gómez, una niña que brilla por su talento, amor y disciplina.