Baila y aprende a conectarte con tu cuerpo

Isabel Posada Buelvas es una alumna que baila desde pequeña en la Academia y con la danza aprende a conectarse con su cuerpo.

Ingresó a la Academia cuando tenía 6 años y hoy con 18 años le recomienda a todas las personas bailar para aprender a conectarse con el cuerpo.

“El baile me sirve para conectarme con mi cuerpo, es un momento para despejarme de todo lo que ha pasado en el día y me ayuda a estar lista para volver ha empezar”, dice Isa.

Isabel en su primera presentación en la Academia de danza Claudia Cadena.
Conectarse con el cuerpo

Para empezar es importante entender ¿qué quiere decir “conectarse con el cuerpo?

Para responder esta pregunta vamos a remitirnos a Alexander Lowen.

Alexander Lowen nació en el año 1910 y murió en el año 2008 en Estados Unidos. Se formó en derecho y medicina.

Su interés por las técnicas corporales surgió por su propia vida personal. En una familia conflictiva y en medio de la gran depresión norteamericana de 1930, Lowen encontró en el ejercicio físico un medio para escapar de los sentimientos depresivos.

“El baile me sirve para relacionarme con migo misma y con los demás” (Isabel Posada).
Las cuatro capas de la persona

Lowen definió cuatro capas de la persona:

  1. El Ego, la capa más superficial, que muestra las defensas emocionales a través de la negación, la proyección, el reproche, la desconfianza, la racionalización o la intelectualización.
  2. La capa Muscular, en un plano intermedio. Es la armadura que protege a la persona de los sentimientos reprimidos que no se atreve a expresar.
  3. La capa Emocional, en un plano interno. Tiene que ver con las emociones y conflictos reprimidos con relación a la cólera, el pánico, la desesperación, la tristeza y el dolor.
  4. La capa del Corazón, el núcleo central de la persona en lo más profundo.

Para este médico, el corazón representa el lugar más profundo de la persona, y nos recuerda expresiones de la vida cotidiana que dan evidencia de ello: ir al corazón del asunto (ir al fondo del asunto), me llegó al corazón (me llegó a lo más profundo del ser), me partiste el corazón (me hiciste poner muy triste), entre otras expresiones cotidianas.

El sentimiento que va asociado al corazón es el amor, la alegría de vivir y la franqueza. 

“Mientras el cuerpo siga siendo un objeto del “yo” quizás pueda satisfacer el orgullo del “yo” pero nunca proporcionará la alegría y las satisfacción que brinda un cuerpo vivo”, aclara.

Lowen propone conectar las cuatro estas capas para que el cuerpo se exprese y pueda sentir placer por la vida, espontaneidad y vitalidad.

“Empecé a bailar por la curiosidad de niño” (Isabel Posada).
Conciencia Corporal

Para adquirir conciencia corporal y sentir placer por la vida, espontaneidad y vitalidad debemos aprender a conectarnos con el cuerpo.

Sentir, tocar, explorar el cuerpo. Reconocer sus partes, estar atento a sus necesidades y escuchar sus mensajes, ayudará a sentirnos a gusto con él y a aprovechar al máximo la capacidad de sentir.

Nuestro cuerpo nos habla constantemente. Lo que pasa es que muchas veces no lo escuchamos.

El trabajo o las ocupaciones diarias, el afán por hacer las cosas, el estrés, las preocupaciones, entre otras, nos alejan del contacto con el cuerpo.

“Lo que más me gusta de la Academia es la gente”( Isabel Posada).
El lenguaje del cuerpo

El cuerpo nos habla a través de las sensaciones, los sentimientos y las emociones.

Los sentidos nos conectan con el mundo exterior y los sentimientos y emociones nos conectan con nuestro interior.

Si activamos la conciencia corporal podemos escuchar los mensajes del cuerpo.

Sentirnos completamente a gusto con él. Llenos de vitalidad, rebosantes de vida, atentos a lo que ocurre en nuestro interior y conscientes de nuestro contacto con el mundo que nos rodea.

Cuando no escuchamos lo que nos dice nuestro cuerpo, nos sentimos mal, muchas veces nos enfermamos.

Sentimos tensión en alguna parte de cuerpo y sensaciones incómodas como pereza, tristeza o falta de energía que pueden llegar a convertirse en un cuadro depresivo severo.

Es de vital importancia desarrollar nuestra conciencia corporal y profundizar en la escucha de los mensajes de nuestro cuerpo.

El lenguaje del cuerpo es sincero y nunca miente.

“El baile ha despertado mi parte sensible” (Isabel Posada).
La danza activa nuestra conciencia corporal

La danza es una actividad que permite entrar en contacto con todo cuerpo.

Bailando se activa el cuerpo, la mente y el espíritu.

¡Cuando bailas aprendes a conectarte con tu cuerpo!

Los músculos y huesos

Cuando bailamos se activan todos los músculos y huesos. La cabeza, tronco, columna, piernas, brazos, manos y pies se convierten en protagonistas del movimiento.

Existen otras partes del cuerpo que no las vemos, pero también están completamente involucradas con el movimiento. Por ejemplo el corazón y los pulmones.

El corazón se encarga de bombear la sangre por el cuerpo y los pulmones se encargan de administrar y regular el aire que entra y sale del cuerpo para respirar.

Los sentidos

Los sentidos que participan directamente en la activación del cuerpo son: la vista, el oido y el tacto.

La vista nos permite seguir las instrucciones del profesor, imitar sus movimientos e ir al unísono con nuestros compañeros cuando se hace una coreografía.

El oido nos ayuda a sentir la música y a llevar el ritmo con el cuerpo.

El tacto participa en la medida en que trabajamos con nuestros compañeros, ya sea porque se trate en un baile en pareja o en grupo donde se requiere del contacto corporal.

La mente

Un bailarín requiere estar muy atento y concentrado para memorizar todos los pasos de una baile.

En este caso la mente se encarga de enviar la información a todas las partes del cuerpo que están involucradas en el movimiento.

La memoria coreográfica es la capacidad que desarrollan los bailarines de recordar los esquemas o montajes qde baile.

Se trata de una memoria especial que guarda el cuerpo que le permite grabar en su cuerpo y en la mente toda la información de pasos, movimientos, gestos y expresiones que tiene que ejecutar a la hora de pararse frente al publico a bailar en un escenario.

El espíritu

El mayor y más importante atributo de la danza es la emoción y alegría que producen en la persona que baila.

El espíritu de la danza es una cualidad que vas más allá de una técnica o estilo y permite que cualquier persona y en cualquier edad se sienta feliz cuando baila.

No es sino observar un bebé cuando le ponen música y empieza a mover su cuerpo. Es como si llevará un “chip” interno que lo hace mover apenas escucha una melodía.

La danza ha estado presente en todas las culturas del mundo y en la historia de la humanidad.

Ha sido utilizada como medio para comunicarse con los Dioses y para relacionarse con los demás.

Artistas de todas las disciplinas se han inspirado en la danza para crear sus obras. Miles de personas alrededor del mundo la utilizan para expresar sus sentimientos y emociones.

La danza en tiempos de pandemia.

La posibilidad que brinda la danza de moverse, sentir el cuerpo y expresar las emociones y sentimientos en tiempos de pandemia abre una “válvula de escape” a los niños y jóvenes alrededor de mundo.

La mayoría de las academias han tenido que recurrir a la modalidad virtual para que sus alumnos puedan seguir conectados con la danza.

Una persona que baila nunca permitirá que obstáculos como el que nos ha tocado vivir por el covid-19 le nieguen la posibilidad de moverse.

La virtualidad nunca será la misma experiencia que la presencialidad, sin embargo la pasión y necesidad de bailar, sentir la música y despejar la mente, hace que los bailarines busquen alternativas para no parar de moverse.

¡Baila en tiempos de pandemia y aprende a conectarte con tu cuerpo!

“Con el baile reconozco mi cuerpo, lo que puedo hacer con él” (Isabel Posada).
¡Isabel una mujer feliz!

“El baile me sirve para conectarme con mi cuerpo, es un momento para despejarme de todo lo que ha pasado en el día y me ayuda a estar lista para volver ha empezar,” nos dice Isabela

Desde que Patricia, su mamá, la llevó a la Academia hace 12 años, sus ojos no han parado de brillar y su cara de sonreír.

Ha sido una niña ejemplar, no solo en la Academia, sino en todo lo que hace.

Ha sido Presidente del Consejo estudiantil, ha ganado dos becas en su colegio entre otros.

Su disciplina, amor y perseverancia la han convertido en una persona y bailarina integral.

Baila Ballet, Contemporáneo y Urbano y hace parte del grupo de la Compañía. El grupo de mayor nivel y compromiso de la Academia.

Tiene una manera de ser muy dulce y tranquila. Su amor por los niños le ha permitido ser “madrina” de las alumnas más pequeñas desde su primera presentación.

Lo que más le gusta de la Academia es la gente y el ambiente de la clase, “es bastante especial” nos cuenta joven esta bailarina.

“El baile une a las personas” .( Isabel Posada)
Baila para ser feliz

Si quieres ser una persona feliz baila y conéctate con tu cuerpo como Isabela.

En Claudia Cadena Danza te ofrecemos clases de baile para que tu hijo sea una persona feliz. Escríbenos al WhatsApp y déjanos guiarte +57 (301) 306-1775

“Cuando bailo experimento el sentimiento de cuerpo”. (Isabel Posada)
Una bailarina que quiere seguir bailando y estudiar Comunicación Organizacional.