¿Cuáles son los 8 pasos del éxito?

Los 8 pasos del éxito.

Este mes lo hemos dedicado a las mamás que han sido protagonistas de la historia de la Academia.

Para cerrar con broche de oro, quiero hacer un reconocimiento muy especial a ¡la protagonista de las protagonistas!

A la mamá que despertó en su hija la pasión y el amor por la danza.

La que con su ejemplo, disciplina y perseverancia le enseñó a sus hijos cómo alcanzar sus sueños.

Quiero hacer un especial reconocimiento a mi mamá.

Una mujer que ha sido la protagonista principal de la historia de la Academia, de mi vida, de mi historia.

¡Que sea ella y los recuerdos los que nos digan cuáles son los 8 pasos de éxito!

Los 8 pasos del éxito.
Martha y Claudia
Paso #1: La sangre

Mi mamá tiene sangre santandereana, y como buena santandereana es una ¡mujer berraca y trabajadora!

Así lo demuestra la historia.

Manuela Beltrán, considerada la primera heroína de la lucha emancipadora y la independencia. Una socorrana que desató la Revolución Comunera y ésta, a su vez, desembocó en las luchas independentistas.

Antonia Santos, otra santandereana, pero de Cincelote, organizó y ayudó a los soldados guiados por Bolivar para obstruir el paso de las tropas españolas que se dirigían a las batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá.

Martha Gaitán, una bumanguesa que sacó adelante a sus hijos a punta de ejemplo, disciplina y perseverancia.

¡Tres santandereanas berracas que lucharon por sus proyectos de vida!

Las dos primeras, por la independencia de España y la otra, por la independencia de su marido.

Los 8 pasos del éxito.
Un mujer vigorosa y deportista
Paso #2: Los recuerdos

Además de ser una mujer berraca, mi mamá siempre ha llevado el baile en su cuerpo.

Cuenta que no se perdía una fiesta, le hacían corrillo cuando bailaba y se la “peleaban” los parejos para sacarla a bailar.

“Me fascina la música y me pongo a bailar si escucho algo que me gusta”, dice mi mamá.

Recuerdo que desde que era pequeña el baile hacía parte de la vida familiar.

Tanto es así que ¡el garaje de mi casa siempre ha tenido espejos y barras!

Por la noche entraba el Volkswagen escarabajo y por la mañana, entraba mi mamá a bailar, hacer ejercicio y dar clases de gimnasia.

¡Su sangre corre por mis venas y su baile palpita en mi corazón!

Los 8 pasos del éxito.
Toda la vida bailando
Paso #3: Los rituales

Mi mamá ha sido una mujer muy disciplinada para hacer sus cosas, ¡una mujer de rituales!

Son rituales hechos con pasión y vividos intensamente.

Su jornada empieza puntualmente a las cinco de la mañana con el ritual de jugo. Un “jugo poderoso”, como ella dice, con ingredientes frescos y saludables que le “inyectan” energía.

Luego sigue con el ritual de ejercicio. Trotar, montar en bicicleta, nadar, jugar tenis o dar clases de gimnasia son algunas de las actividades que están en su lista de ejercicios. Hoy, su lista la ocupan principalmente, las clases de gimnasia y ¡contemplar a sus nietos!

Las clases de gimnasia de mi mamá son unas clases donde la exigencia y disciplina rayan con lo militar y esto, al contrario de intimidar a las alumnas, las reta y las vuelve “adictas”.

Después, y con mucha calma, sigue con su ritual del desayuno. Los menús varían desde caldo santandereano, arepa, quesito, mermeladas naturales y chocolate hasta huevos benedictinos, croissant y capuccino. ¡Desayunos cargados y nutritivos!

Del ritual del desayuno pasa al ritual de belleza.

Mi mamá ha sido una mujer apasionada por cuidarse, aprender “tips” de belleza y de salud.

Prepara sus cremas y “menjurjes” con cuánta hierba encuentra. ¡Todo 100 % natural!

Antes de que llegarán los nietos, el ritual con los hijos era sagrado.

Recoger del colegio, llevar a las clases, acompañar a los partidos, esperar en los entrenamientos, y así toda la tarde hasta que se asomaba la noche, porque eso sí, toda la vida se ha ido a “dormir como las gallinas”.

Hay un ritual que no me puede faltar mencionar, es el ritual del detalle.

No hay situación que pase que ella no tenga un detalle con alguien. Y un detalle es eso, ¡un detalle!

A mi mamá no le puede faltar “la galletica” para manifestar su agradecimiento. Y esa, acompañada de una sonrisa amable, solo le han traído amigos por todas partes.

Una mujer linda, dedicada a sus hijos
Paso #4: Las clases

Aprender a nadar era una necesidad.

Me llevó a clases de natación donde “Las Correa”.

¡Meterme en la piscina era lo que más me gustaba! Quizás porque me recordaba el vientre materno, aquel lugar ingrávido y acuoso donde pasé mis primeros meses de vida.

Después seguí con clases de nado sincronizado en la piscina olímpica. Años más tarde llegó el mar y con él, el buceo, el reinado y otros deportes de mar.

La sensación de libertad que sentía en la piscina era increíble. Así como también la de bailar en el agua.

Dos pasiones se estaban cocinando en mí, una por el agua y otra por la danza.

El mar siempre presente

Aprender a bailar, ¡otra necesidad!

Tenía mas o menos tres o cuatro años cuando mi mamá me llevó donde los Pikieris. Con una trusa rosada, zapatillas negras y una moña que me recogía todo el pelo empecé mis primeras clases de ballet.

Más o menos en la misma época entré al Kinder.

La directora del Kinder Pinocho era doña Adela, una mujer argentina, grande y amable, me montó al escenario por primera vez y me puso a bailar y a dirigir a mis compañeros en las presentaciones que hacíamos en el Teatro Pablo Tobón.

La sangre que bailaba en del cuerpo de mi mamá empezó a bailar en mi.

Bailando en Teatro Pablo Tobón Uribe

Cuando cumplí siete años a mi papá lo trasladaron para Bogotá.

La primavera, el sol y el cielo azul se transformaron en días fríos, lluviosos y grises.

La piscina ya no era una opción, pero el baile ¡no se acabó sino que se intensificó!

Mi mamá me llevó a las clases de baile a la Academia de Hernando Monroy, un maestro de danza muy reconocido en Bogotá con gran trayectoria y experiencia en Ballet y Folclor Colombiano. Luego estuve en la Academia de Ballet de Gloria de Lozano y Amparo Ramírez.

La disciplina de ir todos los días a clase, así estuviera lloviendo, tronando o relampagueando, más el programa de “Clases de Ballet” que veía por televisión y las clases que me “colaba” de mi mamá, iban marcando el ritmo de mi vida y avivando mis ganas de bailar.

Los 8 pasos del éxito.
Clases de ballet donde Hernando Monroy.

Regresamos a Medellín cuando tenía doce años.

Llegamos a vivir a El Poblado, entré a estudiar en el colegio Pinares y a recibir clases de ballet donde Silvia Rolz.

Mi mamá pasó de dar clases en el garaje de la casa a construir un salón grande y cómodo al lado de la casa.

¡Siempre haciendo lo que quería y le gustaba!

Yo, mientras tanto, seguía sus pasos, ¡los pasos del éxito!

Una madre cariñosa
Paso #5: Las oportunidades

Mi mamá empezó a ser reconocida por sus clases de gimnasia. “Todas las señoras de Medellín” hacían clases con ella.

Yo, por mi parte, empecé a bailar y a montar coreografías con mis amigas.

La profesora del colegio me dejaba dar clases de baile a mis compañeras y las alumnas de mi mamá me pedían que les diera clases a sus hijas y les montará el show para los múltiples del Club Campestre.

La vida transcurría entre el colegio, las clases de baile y los amigos.

¡La danza nos abrió las puertas de Medellín!

Al igual que cuando mi mamá era joven, yo tampoco me perdía una fiesta y salía con amigos ¡a bailar!

Sino bailaban, les enseñaba. Aunque no siempre lo lograba, como no lo logré nunca con ¡mi esposo!

Llegaron luego las películas de baile, Saturday night fever, Flashdance, Fame, All that Jazz; fiestas de quince, múltiples, más clases de baile, amigas – alumnas y alumnas – amigas; desfiles, comerciales de televisión, entrevistas, reinados, presentaciones, sueños…

¡El sueño de ser bailarina!

Los 8 pasos del éxito.
Múltiples del Club Campestre
Paso #6: Los sueños

Yo estaba llena de energía y con ¡ganas de bailarme el mundo!

Terminé el colegio y, decidida a estudiar danza, me fui para Estados Unidos.

En Estados Unidos me di cuenta que la carrera de danza no era exactamente lo que quería en ese momento.

El programa era enfocado en Ballet Clásico y yo quería seguir bailando pero explorando otras posibilidades del movimiento.

Finalmente no estudié la carrera de danza. Me fui a viajar, bailar y estudiar.

Viajé por varios países, bailé nuevos estilos, Jazz y Moderno entre otros, y estudié inglés y francés.

Después de un año, regresé a Colombia. Entré a estudiar Comunicación Social en la Universidad Javeriana y a tomar clases de danza contemporánea con Carlos Jaramillo, director de “Triknia Kabhelioz Danza Contemporánea”, en Bogotá.

Al cabo de un año regresé a Medellín. Continué mis estudios de Comunicación Social en la Universidad Pontificia Bolivariana.

Tenía el cuerpo lleno de energía y mi corazón cargado de ilusión.

Ya era el momento de empezar a materializar mi sueño, no como bailarina, sino como la directora de la Academia de danza que lleva mi nombre.

Clases de baile con mis primeras alumnas
Paso #7: La realidad

Un día de diciembre, del año 1988, en el Salón Luciano del Club Campestre se prendieron las luces, empezó la música y cincuenta niños salieron al escenario a bailar frente a 200 personas.

“Bailemos”, fue nuestra primera primera presentación. Ese año ¡nació oficialmente la Academia de danza Claudia Cadena!

Bailemos, presentación Club Campestre Medellín, 1988

Hoy mi mamá, tiene setenta y cuatro años, dos hijos, tres nietos, un grupo de alumnas que son sus amigas, y un jardín lleno de árboles, matas, pájaros y ardillas que se comen las guayabas.

Sacó adelante a sus dos hijos trabajando con disciplina y perseverancia.

¡Su chispa y energía sigue igual!

Yo por mi parte voy a cumplir cincuenta y cinco años, de los cuales llevó, 28 años como esposa, 25 años como madre y 34 años como cabeza de una familia gigante, la familia de Claudia Cadena Danza.

La danza continúa saliendo de mi cuerpo, unas veces con ideas, otras veces con palabras, otras con pasos y movimientos, pero siempre con la misma pasión, energía y amor que mi mamá sembró en mi.

Paso #8: El agradecimiento

El principal agradecimiento que hoy quiero dar es a mi mamá, a la protagonista de esta historia.

Una historia de llena de alegrías, satisfacciones y retos.

Los 8 pasos que aprendí a su lado han sido los pasos del éxito.

¡El éxito en mi vida ha sido seguir sus pasos, como profesora, madre y emprendedora!

Inauguración Academia, sede Ciudad del Río, con mis hijos, Daniela y Pedro, 2017
Enseñar a nuestros alumnos los pasos del éxito.

En Claudia Cadena Danza te ofrecemos clases de baile para que ¡tus hijos aprendan a bailar y sean personas exitosas!

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Diva Quidam, bailando con mi hija Daniela, 2004